Deseo compartirles algo que escribí con motivo del primer aniversario de haber iniciado mi nuevo proyecto de vida.
«Hace un año tomé una de las decisiones más importantes de mi vida y digo «más importantes» porque a los ojos de muchos podía ser aventurada, arriesgada e incluso un poco loca.
El tiempo que pasó entre el momento que tomé la decisión y el momento en que emprendí mi nuevo proyecto recibí toda clase de comentarios, unos positivos y que me daban ánimo y muchos que me decían: ¿Que si estaba segura de lo que iba a hacer?, «Que como iba a sacrificar mi estabilidad económica», ¿que si no me iba bien, que iba a hacer?, «que si lo que pensaba hacer si tenía futuro», en fin, muchos comentarios que podían ponerme a dudar de mi decisión y que partían, no de la mala fe de las personas que los hacían, sino de sus propios miedos e inseguridades. Además, eso pasa en nuestra sociedad cuando te sales del libreto para el que nos han educado y es que, si tienes éxito, traducido en un buen cargo, con buen salario y con estabilidad laboral, no debes abandonarlo.
Sin embargo, desde muy joven y gracias a las enseñanzas que recibí en mi hogar, entendí que yo tenía la posibilidad de elegir todo en mi vida y con el transcurrir de los años fui entendiendo otra lección importante, que claramente no hubiera podido entender a los 20 años, porque estos temas solo se aprenden con la madurez que traen los años bien vividos y es, que la vida se va muy rápido y que ante todo debes luchar por SER FELIZ. Así con estas dos cosas claras y con el fin de ser coherente, lo cual es muy importante para mí, comencé a preguntarme que tanto estaba poniendo en practica estos dos aprendizajes que había construido durante mi vida, y fue ahí cuando descubrí que lo que hacía en ese momento me permitía tener una vida muy tranquila económicamente, con posibilidades de tener muchas de las cosas que quería, con un buen estatus social, con el reconocimiento como una buena profesional en lo que hacía, pero con el gran vacío que genera hacer las cosas sin pasión.
Y si, es que la pasión es ese motor que hace que todo se vuelva posible, que no haya limites en tu vida, que puedas alcanzar lo que en otros momentos veías inalcanzable, que sientas ganas de «comerte» el mundo y que veas las cosas de manera positiva. En una visita que realice a una cliente hace unos días, me decía, que seguramente yo estaba muy positiva porque estaba iniciando un nuevo proyecto y que por lo tanto tenía una «sobredosis» de positivismo, pero que las cosas no eran así, y lo que puedo asegurar hoy, es que la pasión por lo que estoy haciendo y el sentirme feliz todos los días cuando me levanto a hacer lo que me gusta y lo que disfruto, es lo que me da un nuevo aire, una nueva forma de ver la vida, con una actitud más positiva, y sobre todo, más empoderada de mi existencia.
Hay otro gran aprendizaje de todo este proceso y hace referencia a la importancia de tomar acción; Cada día encuentro mayor relación entre la probabilidad de éxito y la acción, y es que uno de los aspectos fundamentales en la consecución de tus objetivos es actuar constante y consistentemente en procura de ellos. No existe posibilidad en la vida de alcanzar algo sino se tiene la decisión de actuar. Existe mucha gente que se queda deseando las cosas y cuando pasan los años y no lo han logrado, dicen que «no tuvieron suerte», «que fueron muy de malas», o simplemente «que las cosas nunca se les dan», y cuando uno revisa sus casos de cerca, encuentra que lo que les faltó fue actuar con decisión y constancia para lograr esos sueños. Cuando desees algo, revisa cuales son las acciones que te acercan a eso y ACTÚA.
Hace un año que tomé una de las decisiones más importantes de mi vida y simplemente les puedo decir que pase lo que pase, HA VALIDO LA PENA, por los aprendizajes, por el empoderamiento, por la forma en que han fluido las cosas, por la felicidad, por la pasión y porque estoy viviendo mi vida con un propósito claro.
¡Solo te puedo decir que, busca tu propósito, toma acción, hazte responsable de tu vida, ya que todo depende de tí!